Nuestro primer día de contacto con Croacia. Cambiamos moneda en el aeropuerto de Dubrovnik a 6,90 sin comisiones. Para recoger el coche que teníamos reservado Juanma insiste en llamar por teléfono, pero hemos visto todas las compañías al lado del parking, y practicando nuestro inglés hemos conseguido un Opel Meriva en el que nos caben todas las maletas y cuyas ventanillas se bajan con unas bonitas manivelas. Vuelta al coche completa con el chico de la compañía para comprobar desperfectos y 5000 kn de fianza!!!! Cuando nos las devuelvan lo celebraremos!!
Las conducción casi tan lenta como prometía Google Maps, en cada curva una señal de limitación de 50 km/h. La "ventaja" es que todo el mundo gira a la izquierda cuando hay continua sin inmutarse, Juanma se está adaptando bien a la conducción.
Nada más coger el coche nos hemos encontrado con el desvío a Cavtat, donde hemos comido en el Dalmacija restaurant, lujoso, caluroso, fritura de pescado, mejillones, ensaladita y spaguetti para los chicos. Juanma a mitad de comida se ha tenido que ir a dar una semiducha al baño. Cavtat, con encanto, muchos españoles con acento andaluz paseando después de comer y mucha gente de cruceros. Yates lujosos. Vemos las playas de guijarros llenas de gente.
Rumbo a la riviera de Makarska. La única carretera que bordea la costa, nos enseña paisajes muy chulos, viendo las islas, pasamos por Dubrovnik, con su puente nuevo, Miguel dormido y no lo ve.
Cruzamos la frontera de Bosnia-Herzegovina, y pasamos por Neum, única ciudad costera de este país. Nos miran un poco, pero ni nos piden los pasaportes.
La ribera de Markarska, pueblecitos hasta llegar a Makarska. Curiosos puestos de fruta en la carretera, regando las sandías para que estén frescas, y conforme se hace tarde, también gente anunciando su sobes (habitaciones). En Makarska, encontramos gracias a Tomtom el hotel enseguida, pero el parking hay que pasar por una zona peatonal. El hotel, lujoso, un balcón al pinar delante de la playa. Nos hemos dado un bañito en la playa, el agua calentísima, y con la puesta de sol en el agua.
La cena, en pizzería con música en vivo, en la orilla del mar y con velitas. En España en un sitio tan turístico sería imposible!
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