lunes, 25 de julio de 2011
CROACIA DIA 9º (21/07/2011)
Aunque nos ha costado un poco aparcar, en parquímetro cercano a la ciudad antigua, a 10 kn/hora, a poco más tarde de las 9 estábamos paseando las murallas de Dubrovnik, todavía con poca gente. Como gran parte de la ciudad antigua, sufrieron mucho en el 1991-1992, y han sido reconstruidas. Desde ellas se contemplan las islas del mar Adriático y el interior de la ciudad, en la que ya se ven los principales monasterios y edificios.
Cuando se llenan de gente y empieza a hacer calor, tomamos un descanso en el puerto viejo. Vamos apreciando lo turística que es la ciudad, con bastantes tenderetes para vender a turistas, y los precios más altos que nos hemos encontrado hasta ahora. Hemos tenido suerte y hoy no han desembarcado cruceros, con lo que todavía podría haber más gente. Vemos y entramos en los monumentos, la Catedral, y los de la calle Stradun, torre del reloj, palacio de Sponza, Monasterio Franciscano, columna de Orlando...
Comemos en una pizzería y después seguimos entrando en edificios, aunque hay un vientecillo que hace el calor más llevadero que otros días. A esas horas ha desaparecido mucha gente y nos sentamos en las escaleras de la Catedral para aprovechar la traquilidad, al lado de la torre del reloj. Nos dirigimos a las murallas decididos a volver a recorrerlas para ver la puesta de sol pero no nos permiten entrar con las entradas y no estamos dispuestos a volver a pagar 200 kn. Así que nos vamos a hacer una excursión en barco para apreciar desde allí la puesta de sol y tener otra vista desde el mar de la ciudad.
Cuando se encienden las luces, el centro se anima con gente arreglada que sale a cenar y vivir la noche, y nosotros decidimos comer algo más tranquilamente en nuestro chalet.
domingo, 24 de julio de 2011
CROACIA DIA 8º (20/07/2011)
Ha amanecido nublado y con truenos, el buffet del desayuno nos ha dejado casi en ayunas para empezar nuestro día en que pasaremos cuatro veces la frontera entre Croacia y Bosnia-Herzegovina.
Dirección a Mostar, hemos vuelto a disfrutar de preciosas vistas del Adriático y del pueblo en la orilla del río Neretva con sus puestos de fruta. Todavía en Croacia, atravesamos Metrovick en fiestas con un curioso asador en la calle con varios cochinillos y ternascos enteros dando vueltas en el pincho de asar.
Ya en Bosnia, vamos viendo al lado de la carretera pequeños monumentos funerarios donde ha muerto alguien, a veces con fotos.
En Mostar andamos desde el aparcamiento sin saber dónde está la parte antigua, enseguida vemos una mezquita con un cementerio con muertos de la guerra justo al lado. Al poco, una iglesia católica con su cementerio contiguo. Por estrechas calles llenas de puestos de recuerdos, nos acercamos al puente antiguo, ya totalmente reconstruido, sobre el río Meretva que por aquí es más sinuoso.
Hay edificios destruidos por bombas, otros con impactos de balas, y otros totalmente reconstruidos. Nos sorprende el ambiente, aunque hay muchos turistas, como dice Juanma es un turismo silencioso (dentro de lo que cabe, claro). En 2 sitios vemos una piedra con la inscripción “don’t forget” (no olvidemos).
Impactados por la visita vamos hacia Ocitelj, bonito pueblo fortificado donde también hay edificios destruidos y reconstruidos. Allí comemos eligiendo a ciegas 4 platos de la carta en bosnio, y la cosa no sale mal. Después, visitando el pueblo, nos descalzamos para entrar en la mezquita, y yo me tengo que cubrir con un pañuelo.
Seguimos camino, pasando a ver la muralla de Ston, y hemos llegado a Dubrovnik, donde nuestro casero, muy simpático, nos acompaña a nuestro apartamento, en la zona de chalets de las afueras de Dubrovnik. Las chicas alucinamos con la cuesta de subida al chalet, estrecha, larga y empinadísima!
Nuestro casero nos ofrece un barco gratis para que vayamos nosotros 4 solos a la isla de enfrente, que hay unas grutas muy chulas, y se sorprende cuando le decimos que no conducimos barcos. Nos acostamos pronto porque mañana queremos madrugar para ir a la parte antigua.
Dirección a Mostar, hemos vuelto a disfrutar de preciosas vistas del Adriático y del pueblo en la orilla del río Neretva con sus puestos de fruta. Todavía en Croacia, atravesamos Metrovick en fiestas con un curioso asador en la calle con varios cochinillos y ternascos enteros dando vueltas en el pincho de asar.
Ya en Bosnia, vamos viendo al lado de la carretera pequeños monumentos funerarios donde ha muerto alguien, a veces con fotos.
En Mostar andamos desde el aparcamiento sin saber dónde está la parte antigua, enseguida vemos una mezquita con un cementerio con muertos de la guerra justo al lado. Al poco, una iglesia católica con su cementerio contiguo. Por estrechas calles llenas de puestos de recuerdos, nos acercamos al puente antiguo, ya totalmente reconstruido, sobre el río Meretva que por aquí es más sinuoso.
Hay edificios destruidos por bombas, otros con impactos de balas, y otros totalmente reconstruidos. Nos sorprende el ambiente, aunque hay muchos turistas, como dice Juanma es un turismo silencioso (dentro de lo que cabe, claro). En 2 sitios vemos una piedra con la inscripción “don’t forget” (no olvidemos).
Impactados por la visita vamos hacia Ocitelj, bonito pueblo fortificado donde también hay edificios destruidos y reconstruidos. Allí comemos eligiendo a ciegas 4 platos de la carta en bosnio, y la cosa no sale mal. Después, visitando el pueblo, nos descalzamos para entrar en la mezquita, y yo me tengo que cubrir con un pañuelo.
Seguimos camino, pasando a ver la muralla de Ston, y hemos llegado a Dubrovnik, donde nuestro casero, muy simpático, nos acompaña a nuestro apartamento, en la zona de chalets de las afueras de Dubrovnik. Las chicas alucinamos con la cuesta de subida al chalet, estrecha, larga y empinadísima!
Nuestro casero nos ofrece un barco gratis para que vayamos nosotros 4 solos a la isla de enfrente, que hay unas grutas muy chulas, y se sorprende cuando le decimos que no conducimos barcos. Nos acostamos pronto porque mañana queremos madrugar para ir a la parte antigua.
miércoles, 20 de julio de 2011
CROACIA DIA 7º (19/07/2011)
Hoy no hemos madrugado tanto, desayuno tranquilo en el porche y estamos en carretera pasadas las 9:30, bañadores puestos y dispuestos a recorrer cada rincón de la isla.
Empezamos por la carretera que sale de Hvar por el interior, por una carretera estrechita, llena de curvas y turistas en bici, hasta llegar al pueblo de Brusje, nada turìstico, y poco después al punto más alto de la isla accesible con nuestro coche. Vista panorámica y se aprecian claramente las terrazas de cultivos de vid y olivos que son Patrimonio de la Humanidad.
Nos dirigimos a Stari Grad y Jelsa. Antes paramos en la playa de Vrboska, con camping nudista incluido (a Laura y Miguel no les hace mucha gracia) y aprovechamos a darnos un baño y almorzar algo.
Ponemos rumbo a la playa más cercana de las que nos ha dicho nuestra casera, pasado Jelsa, se llama Zabala. El túnel que hay que cruzar tiene semáforo porque cabe escasamente un coche y tiene más de 1 km!! Laura y yo llevamos el freno de mano puesto por estas curvitas empinadas y estrechas. Pero lo mejor es cuando al llegar a la playa, al final de todo, el austriaco de delante se queda atascado y no sabe seguir, y el camión de reparto de detrás empieza a pitar, y nosotros en medio, y todo el pueblo mirando.
La destreza de Juanma al volante al final nos hace salir del atolladero, pero pensando en que hay que volver por el mismo camino ni paramos a bañarnos. Volvemos a Jelsa, y tras algo más de 1 hora de carretera sinuosa, llegamos al barco para cruzar. Tanta aventura son las 3 y sin comer. Miguel logra mantener el humor, a pesar de su hambre.
Cuando llegamos, tenemos que preguntar 2 veces por el hotel, que está mal ubicado en el GPS, lo encontramos y comemos, por fin, terminamos a casi las 5.
Después rumbo a Ston, a comer ostras, que es el premio prometido a Juanma por las curvas de la mañana. Encontramos el que según la guía es el mejor restaurante de pescado de Croacia, decidimos darnos un homenaje y la verdad que está muy bien!!!
El camino de vuelta, nos miran un poco más en las fronteras con Bosnia, al ser de noche, pero logramos llegar al hotel antes de medianoche.
Empezamos por la carretera que sale de Hvar por el interior, por una carretera estrechita, llena de curvas y turistas en bici, hasta llegar al pueblo de Brusje, nada turìstico, y poco después al punto más alto de la isla accesible con nuestro coche. Vista panorámica y se aprecian claramente las terrazas de cultivos de vid y olivos que son Patrimonio de la Humanidad.
Nos dirigimos a Stari Grad y Jelsa. Antes paramos en la playa de Vrboska, con camping nudista incluido (a Laura y Miguel no les hace mucha gracia) y aprovechamos a darnos un baño y almorzar algo.
Ponemos rumbo a la playa más cercana de las que nos ha dicho nuestra casera, pasado Jelsa, se llama Zabala. El túnel que hay que cruzar tiene semáforo porque cabe escasamente un coche y tiene más de 1 km!! Laura y yo llevamos el freno de mano puesto por estas curvitas empinadas y estrechas. Pero lo mejor es cuando al llegar a la playa, al final de todo, el austriaco de delante se queda atascado y no sabe seguir, y el camión de reparto de detrás empieza a pitar, y nosotros en medio, y todo el pueblo mirando.
La destreza de Juanma al volante al final nos hace salir del atolladero, pero pensando en que hay que volver por el mismo camino ni paramos a bañarnos. Volvemos a Jelsa, y tras algo más de 1 hora de carretera sinuosa, llegamos al barco para cruzar. Tanta aventura son las 3 y sin comer. Miguel logra mantener el humor, a pesar de su hambre.
Cuando llegamos, tenemos que preguntar 2 veces por el hotel, que está mal ubicado en el GPS, lo encontramos y comemos, por fin, terminamos a casi las 5.
Después rumbo a Ston, a comer ostras, que es el premio prometido a Juanma por las curvas de la mañana. Encontramos el que según la guía es el mejor restaurante de pescado de Croacia, decidimos darnos un homenaje y la verdad que está muy bien!!!
El camino de vuelta, nos miran un poco más en las fronteras con Bosnia, al ser de noche, pero logramos llegar al hotel antes de medianoche.
martes, 19 de julio de 2011
CROACIA DIA 6º (18/07/2011)
Hoy toca coger el ferry desde Split a la isla de Hvar, la Ibiza croata. Madrugamos para estar en la carretera a las 7:30, tras pagar las habitaciones en euros y despedirnos de nuestra simpática casera.
Por el camino volvemos a observar casas que tienen una de las paredes en ladrillo, como reconstruidas y no las hayan acabado de arreglar e iglesias bombardeadas.
Vamos algo pillados para coger el ferry de las 11 y conseguimos llegar por los pelos, con el depósito lleno, como indica la guía y Laura y Miguel preguntando cómo se meterá el coche en el barco. 2 horas y media de travesía.
A la llegada montones de gente con carteles ofrece habitaciones. Conseguimos llegar a nuestro apartamento en poco rato, justo a la hora de comer. Compramos en el supermercado cercano y comemos comida casera, que ya tenemos ganas!
Más tarde damos un paseo por la isla, llena de gente de vacaciones, la gente bien vestida y algún hotel muy lujoso para el país. El casco histórico tiene rincones con mucho sabor. Miguel, cámara en mano, hace bastantes fotos. Bonita puesta de sol.
Por el camino volvemos a observar casas que tienen una de las paredes en ladrillo, como reconstruidas y no las hayan acabado de arreglar e iglesias bombardeadas.
Vamos algo pillados para coger el ferry de las 11 y conseguimos llegar por los pelos, con el depósito lleno, como indica la guía y Laura y Miguel preguntando cómo se meterá el coche en el barco. 2 horas y media de travesía.
A la llegada montones de gente con carteles ofrece habitaciones. Conseguimos llegar a nuestro apartamento en poco rato, justo a la hora de comer. Compramos en el supermercado cercano y comemos comida casera, que ya tenemos ganas!
Más tarde damos un paseo por la isla, llena de gente de vacaciones, la gente bien vestida y algún hotel muy lujoso para el país. El casco histórico tiene rincones con mucho sabor. Miguel, cámara en mano, hace bastantes fotos. Bonita puesta de sol.
CROACIA DIA 5º (17/07/2011)
Madrugamos bastante, a Miguel le cuesta mucho levantarse, tomamos un café rápido en el mismo sitio de ayer, y nos vamos corriendo al parque nacional, antes de que lleguen todos los autobuses.
Entramos en el parque minutos despuès de las 8, algunos trabajadores todavía no han llegado, y hace fresco porque el sol está todavía detrás de las montañas. Enseguida entendemos por qué es Patrimonio de la Humanidad. Es una pasada! 16 lagos de agua transparente, en algunos sitios azul cristalino hasta verde esmeralda, rodeados de bosques de pinos, abetos y hayas. Todo ello lo recorremos mediante senderos preparados, pasarelas de madera, y hay un barco y un autobús para hacer parte del recorrido. El que nosotros hacemos dura entre 4 y 6 horas, y antes de la 1 hemos conseguido terminarlo, viéndolo todo muy bien.
Para cuando nosotros hemos hecho todo el recorrido y estamos pensando por dónde repetimos, hay gente que está llegando a ríadas. El sonido del agua es relajante, además de las vistas. Hemos tenido el privilegio de verlo con poca gente.
Comemos genial en el restaurante Licka kucka de la entrada del parque, y como nos dicen que se puede entrar y salir cuantas veces queramos, nos vamos a descansar un rato para volver más tarde cuando todos los buses se hayan marchado y ya casi salgan los osos. El cartel dice que los osos salen de 11 a 7 de la mañana, y eso tranquiliza a Laura.
Tras el repaso del recorrido y un merecido descanso con helados, decidimos irnos a explorar Slunj, un pueblo grande a 25 km de donde estamos, sin turistas, para ver la Croacia real.
La visita a Slunj nos descubre otro punto de vista de Croacia, no tenemos fotos porque nos da apuro. Vemos las típicas casas de la era socialista, con los balcones de uralita, neveras en los balcones porque es el único sitio que les caben, monótonas, simétricas y totalmente austeras. Por añadidura, la fachada lateral de las 2, pero sobre todo de una de las casas, tiene agujeros de proyectiles que nadie ha tapado.
Tambièn paseamos el parque-centro de la ciudad. Allí se ve la escuela, ayuntamiento, cerca la policía y edificios de servicios. Es domingo por la tarde y está lleno de gente jugando, charlando y paseando. En un lado, una iglesia abandonada, con los restos de cristales rotos y proyectiles. Un poco más lejos se ve la nueva iglesia, que suponemos sustituye ésta. Parece claro que dejan restos como recordatorio de lo que han vivido.
Cenamos en una pizzería de lugareños muy barato y al volver al coche, un policía nos para, nos echa la bronca y pensamos que nos va a multar o algo peor por haber cruzado sin paso de peatones. Laura y Miguel cagadicos, nosotros poniendo cara de locos. Menos mal que la bronca ha ido también a una pareja mayor ingleses, y el señor inglés le echa un poco de teatro, se tapa la cara y entona el "I'm sorry". El policía, parece descendiente alemán y además no hablaba inglés, solo nos ha regañado. Cuando nos hemos metido en el coche y arrancado, hemos echado un suspiro de alivio.
A los 5 minutos, de repente, un coche de la poli con las luces encendidas nos ha adelantado en la carretera y se nos ha cambiado el color, esta vez a Juanma y a mí; pero no iba a por nosotros. Esto de la Croacia interior es lo que tiene....
Entramos en el parque minutos despuès de las 8, algunos trabajadores todavía no han llegado, y hace fresco porque el sol está todavía detrás de las montañas. Enseguida entendemos por qué es Patrimonio de la Humanidad. Es una pasada! 16 lagos de agua transparente, en algunos sitios azul cristalino hasta verde esmeralda, rodeados de bosques de pinos, abetos y hayas. Todo ello lo recorremos mediante senderos preparados, pasarelas de madera, y hay un barco y un autobús para hacer parte del recorrido. El que nosotros hacemos dura entre 4 y 6 horas, y antes de la 1 hemos conseguido terminarlo, viéndolo todo muy bien.
Para cuando nosotros hemos hecho todo el recorrido y estamos pensando por dónde repetimos, hay gente que está llegando a ríadas. El sonido del agua es relajante, además de las vistas. Hemos tenido el privilegio de verlo con poca gente.
Comemos genial en el restaurante Licka kucka de la entrada del parque, y como nos dicen que se puede entrar y salir cuantas veces queramos, nos vamos a descansar un rato para volver más tarde cuando todos los buses se hayan marchado y ya casi salgan los osos. El cartel dice que los osos salen de 11 a 7 de la mañana, y eso tranquiliza a Laura.
Tras el repaso del recorrido y un merecido descanso con helados, decidimos irnos a explorar Slunj, un pueblo grande a 25 km de donde estamos, sin turistas, para ver la Croacia real.
La visita a Slunj nos descubre otro punto de vista de Croacia, no tenemos fotos porque nos da apuro. Vemos las típicas casas de la era socialista, con los balcones de uralita, neveras en los balcones porque es el único sitio que les caben, monótonas, simétricas y totalmente austeras. Por añadidura, la fachada lateral de las 2, pero sobre todo de una de las casas, tiene agujeros de proyectiles que nadie ha tapado.
Tambièn paseamos el parque-centro de la ciudad. Allí se ve la escuela, ayuntamiento, cerca la policía y edificios de servicios. Es domingo por la tarde y está lleno de gente jugando, charlando y paseando. En un lado, una iglesia abandonada, con los restos de cristales rotos y proyectiles. Un poco más lejos se ve la nueva iglesia, que suponemos sustituye ésta. Parece claro que dejan restos como recordatorio de lo que han vivido.
Cenamos en una pizzería de lugareños muy barato y al volver al coche, un policía nos para, nos echa la bronca y pensamos que nos va a multar o algo peor por haber cruzado sin paso de peatones. Laura y Miguel cagadicos, nosotros poniendo cara de locos. Menos mal que la bronca ha ido también a una pareja mayor ingleses, y el señor inglés le echa un poco de teatro, se tapa la cara y entona el "I'm sorry". El policía, parece descendiente alemán y además no hablaba inglés, solo nos ha regañado. Cuando nos hemos metido en el coche y arrancado, hemos echado un suspiro de alivio.
A los 5 minutos, de repente, un coche de la poli con las luces encendidas nos ha adelantado en la carretera y se nos ha cambiado el color, esta vez a Juanma y a mí; pero no iba a por nosotros. Esto de la Croacia interior es lo que tiene....
lunes, 18 de julio de 2011
CROACIA DIA 4º (16/07/2011)
Hoy hemos decidido dejar Zagreb para la próxima vez que vengamos a Croacia y quedarnos a disfrutar el día en una de estas bonitas playas croatas.
Hemos pasado la mañana del cumpleaños de Juanma en Primosten, los chicos han echado un pinpon y las chicas hemos estado a la sombra en la playa. Esto porque la playa es un pinar en una bahía y la verdad es que se estaba genial de temperatura, a pesar de los casi 40º que llevamos por aquí.
Hemos elegido Primosten porque es un pueblecito medieval lleno de encanto, así que antes del calor le hemos dado un paseíto. No hemos sabido contar cuántas calas tiene, pero varias, y cada una con sus barquitos. Nos toca esperar hora y media para la comida, al final nos explican que el cocinero se rompió el día anterior un dedo (no sabemos si de la mano o del pie) y va mucho más lento. Menos mal que somos los únicos que esperamos para comer, el resto sólo bebiendo, estamos frescos y el sitio está bien.
Después de comer, rumbo a nuestro siguiente destino, más de 2 horas de viaje y hotel difícil de encontrar en medio de ninguna parte. Lo encontramos a la primera, gracias a Tomtom. Por el camino, estamos al lado de Bosnia y vamos viendo restos de la guerra, algún cementerio con pinta de nuevo, iglesias nuevas y las antiguas bombardeadas o tiroteadas y abandonadas, y muchas, muchas casas a medio construir. Paisaje de interior, de campiña que recuerda otras zonas centroeuropeas.
Cuando nos acercamos al parque nacional, aumenta la frondosidad, y se ve que aquí todo el mundo tiene habitaciones para alquilar. Son casas, casi ni pueblos, en torno a la carretera. La casa en principio nos decepciona, 2 habitaciones separadas con puerta en medio y el baño en el pasillo, no sabemos si compartido o no; pero se compensa porque los propietarios son encantadores, nos dan mucha conversación, y nos invitan a probar su orujo típico de aquí antes de ir a dormir. Para cenar, en un restaurante cerca de la casa, de unos primos de nuestros caseros, que está a rebosar, y esperamos otra vez más de hora y media. No hablan apenas inglés algo de italiano, y yo les leo a los chicos el Marca croata, con traducción bastante libre. Nos hemos reído un rato para hacer la espera más llevadera.
Hemos pasado la mañana del cumpleaños de Juanma en Primosten, los chicos han echado un pinpon y las chicas hemos estado a la sombra en la playa. Esto porque la playa es un pinar en una bahía y la verdad es que se estaba genial de temperatura, a pesar de los casi 40º que llevamos por aquí.
Hemos elegido Primosten porque es un pueblecito medieval lleno de encanto, así que antes del calor le hemos dado un paseíto. No hemos sabido contar cuántas calas tiene, pero varias, y cada una con sus barquitos. Nos toca esperar hora y media para la comida, al final nos explican que el cocinero se rompió el día anterior un dedo (no sabemos si de la mano o del pie) y va mucho más lento. Menos mal que somos los únicos que esperamos para comer, el resto sólo bebiendo, estamos frescos y el sitio está bien.
Después de comer, rumbo a nuestro siguiente destino, más de 2 horas de viaje y hotel difícil de encontrar en medio de ninguna parte. Lo encontramos a la primera, gracias a Tomtom. Por el camino, estamos al lado de Bosnia y vamos viendo restos de la guerra, algún cementerio con pinta de nuevo, iglesias nuevas y las antiguas bombardeadas o tiroteadas y abandonadas, y muchas, muchas casas a medio construir. Paisaje de interior, de campiña que recuerda otras zonas centroeuropeas.
Cuando nos acercamos al parque nacional, aumenta la frondosidad, y se ve que aquí todo el mundo tiene habitaciones para alquilar. Son casas, casi ni pueblos, en torno a la carretera. La casa en principio nos decepciona, 2 habitaciones separadas con puerta en medio y el baño en el pasillo, no sabemos si compartido o no; pero se compensa porque los propietarios son encantadores, nos dan mucha conversación, y nos invitan a probar su orujo típico de aquí antes de ir a dormir. Para cenar, en un restaurante cerca de la casa, de unos primos de nuestros caseros, que está a rebosar, y esperamos otra vez más de hora y media. No hablan apenas inglés algo de italiano, y yo les leo a los chicos el Marca croata, con traducción bastante libre. Nos hemos reído un rato para hacer la espera más llevadera.
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