En la jornada "Cómo escribir claro" Jordi nos propone una práctica a los 16 asistentes, todos compañeros de trabajo, entre 34 y 52 años.
"Suponer que a un compañero de trabajo se le ha muerto un ser querido y le mandáis un e-mail de pésame".
Entre la variedad de respuestas, la más corta y la más larga (las escribo más o menos):
"Me acabo de enterar. Lo siento mucho."
"Hola, este correo es para expresarte mi pena por la muerte de tu ser querido. Te mando este correo porque no tengo tu teléfono para llamarte. Si necesitas alguna cosa, no dudes en decírmelo." (creo que decía algo más, no recuerdo exactamente)
Lo que me llamó la atención es que al comentarlos, como receptores, había gente que opinaba que el primero a él le sería suficiente y que además el largo no le gustaría en absoluto. Otros opinaban que el corto era excesivamente frío y que el largo decía más.
Aparte del absurdo de la situación (pésame por correo, no sabemos el grado de cercanía entre el emisor y el receptor), qué diferente sentimos cada uno.
¿qué opináis?
Efectivamente, depende mucho del grado de cercanía, si conoces al fallecido, las circunstancias etc. En cualquier caso lo mejor es empatizar con el receptor y que el pésame sea sincero , seguro que así encuentras las palabras adecuadas.
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